USO, ABUSO Y ADICCIÓN

 

Hoy en día, sabemos que toda aquella conducta que pueda generar placer en la persona que la realiza (ir de compras, trabajar, coleccionar objetos,…) es susceptible de convertirse en adictiva.

 

Para que una conducta se convierta en adicción, es necesario un proceso:

 

 

Proceso de adicción

 

 

  • La conducta genera placer en la persona

 

  • Aumenta los pensamientos relativos a la conducta cuando no se está realizando

 

  • Aumento de la frecuencia de la conducta y pérdida del interés por otras actividades

 

  • Quitar importancia al interés que la conducta me produce

 

  • Deseo intenso de realizar la conducta  y más ganas de que llegue el momento

 

  • La conducta se mantiene a pesar de las consecuencias negativas (engordar, no dormir por conectarse a internet…)

 

  • La conducta deja de producir bienestar por sí misma y comienza a realizarse para aliviar el malestar que supone el no poder llevarla a cabo

 

 

Pautas de prevención

 

 

  • Potenciar en nuestros hijos actividades de ocio saludable (deporte, manualidades, lectura, actividades al aire libre…)

 

  • Establecer con ellos una relación de confianza que nos permita hablar y dialogar de forma sincera y abierta

 

  • Controlar los tiempos de uso

 

  • Tener en cuenta la importancia de nuestro modo de actuar; nuestros hijos nos tienen de modelos

 

  • Ayudarles a desarrollar una adecuada autoestima y unas buenas habilidades sociales que les permita desarrollar relaciones interpersonales

 

 

 

Internet

 

  • Romper las rutinas de conexión ( si nada más levantarse mira su correo, conseguir que lo haga después de ducharse y desayunar)

 

  • Utilizar señales y alarmas que le indiquen al adolescente que ha pasado su tiempo de conexión

 

  • Ayudar al menor a elaborar un horario realista dentro del cual no solo se dedique tiempo a navegar, sino también a otras actividades como el estudio y el deporte

 

  • Enseñar al menor la capacidad de internet como herramienta de ayuda al estudio y a la formación

 

  • Instalar filtros de contenido que impidan a los menores el acceso a páginas con contenido no adecuado

 

 

 

Telefonía móvil

 

  • Retrasar al máximo la edad de posesión del móvil

 

  • Hacer que los menores asuman la responsabilidad del coste de las llamadas (fomentar que hagan cosas para conseguir  dinero para el saldo: ordenar su habitación, poner la mesa, tirar la basura…)

 

  • Buscar un terminal adecuado para su edad

 

  • Marcar límites a la “personalización” del teléfono móvil (comprar melodías, fondos y logos, carcasas, fundas…)

 

  • Facilitar la toma de conciencia del tiempo que pasan hablando y mandando mensajes

 

  • Delimitar los espacios de uso

 

 

 

Videojuegos

 

  • Poner la consola o el ordenador en un espacio común de la casa, de este modo facilitamos la interacción con los padres y la posibilidad de que estos “controlen” indirectamente cómo, cuándo y con quién se juega

 

  • Jugar con ellos, compartir emociones y transmitir nuestro punto de vista

 

  • Limitar el tiempo dedicado a jugar y hacerles conscientes del tiempo que pasan jugando

 

  • Informarse del nivel de violencia, la edad mínima y las habilidades requeridas por el videojuego antes de comprarlo

 

 

 

Televisión

 

  • Poner la televisión en un espacio común de la casa (evitar ponerlo en la habitación de los menores)

 

  • Dedicar tiempo a ver la televisión con nuestros hijos y hablar con ellos acerca de lo que se está viendo, ayudándoles, de este modo a reflexionar acerca de los contenidos

 

  • Limitar el tiempo de uso, evitar tenerla encendida de forma permanente, aunque no se le esté prestando atención

 

  • Ver la televisión con un objetivo concreto (p. ejm: una serie o un programa determinado), no ver por ver

 

  • No utilizar la televisión mientras se está comiendo, aprovechar estos momentos para el diálogo familiar

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué hacer?

 

 

  • No debemos impedir que  los adolescentes hagan uso de las nuevas tecnologías, una vez detectado el problema, averiguar qué aplicación lo está generando y restringir el uso de la misma mientras le enseñamos a controlarlo

 

  • Limitar el tiempo de uso: el adolescente debe ser consciente de la diferencia entre el uso y el abuso. Lleguemos a un acuerdo de tiempo con él y dejémosle responsabilizarse de ello

 

  • Hacer un listado de consecuencias de la adicción y de actividades que ha dejado de hacer para que pueda tomar conciencia de las consecuencias negativas de su conducta

 

  • Creación de un nuevo estilo de vida: el menor debe de retomar aquellas actividades que ha dejado de realizar por su adicción. También puede probar nuevas alternativas de ocio que no tengan que ver con las nuevas tecnologías

 

 

 

 FUENTE:         www.protegeles.com

 

 

 

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