MI HIJO ME PEGA

 

Los niños tienen derecho a experimentar emociones negativas (tristeza, rabia, celos, frustración…).

 

Los adultos debemos acompañarles en su proceso, darles apoyo y permitirles expresarse canalizando dichas emociones de forma adecuada.

 

Las conductas agresivas (pegar, insultar...) no pueden permitirse.

 

Cuando tu hijo pegue, los castigos y las reprimendas no tienen mucho sentido. Hay que darle una explicación sencilla de por qué no debe hacerlo y retirarle la atención para que se vaya tranquilizando. Cuando esté tranquilo, puedes decirle que tiene derecho a estar enfadado o triste, y lo comprendes, pero por ello nunca puede pegar a nadie.

 

Un buen truco para evitar el comportamiento agresivo de tu hijo, es tratar de distraer su atención a otro estímulo, antes de que llegue a la cumbre de su enojo.

 

También, crea espacios de diálogo donde el niño pueda poner en palabras sus emociones.

 

Ayúdale inventando cuentos donde el protagonista pase por los mismos sentimientos que tu hijo.

 

Los niños aprenden observando e imitando los comportamientos que ven en su entorno. Por ello, nunca deberemos responder con un cachete, ya que estaremos legitimando esta conducta. Y evitemos contenidos televisivos agresivos donde se grite, insulte o amenace.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FUENTE CONSULTADA:

Dirección General de Familia Consejería de Familia y Asuntos Sociales  Comunidad de Madrid

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