LA PUERTA NEGRA

 

En un país muy lejano vivía un rey con fama de despiadado.

 

Tomaba a los prisioneros de guerra y los llevaba a una enorme sala. A la derecha había soldados armados con arcos y flechas listos para cualquier acción y a la izquierda una horrible puerta negra de aspecto dantesco, estaba decorada con cráneos humanos y salpicada de sangre, en ella se podía leer leyendas escritas del tipo “Viva la muerte y el sufrimiento”.

 

El rey se colocaba en el centro de la sala y les gritaba:

 

     - Ahora escojan ¿morir clavados por flechas o abrir rápidamente la

       puerta negra donde los dejaré encerrados para siempre. ¡Elijan!

 

Todos los prisioneros tenían el mismo comportamiento, preferían morir atravesados por las flechas a quedarse encerrados en la incertidumbre.

 

Un día la guerra terminó. Pasado un tiempo uno de los soldados del pelotón de las flechas estaba barriendo la enorme sala. Con cautela miraba la puerta negra y su curiosidad pudo más que su temor, abrió despacio la puerta y sintió como un rayo de sol inundaba la sala, abrió un poco más y un aroma a campo llenó el lugar. Fue ahí donde el soldado se dio cuenta de que la puerta negra llevaba hacia la libertad.

 

 

 

Reflexión:

 

Nuestra “zona de confort” no siempre significa que estemos a gusto, muchas veces estamos viviendo una situación difícil, pero no hacemos nada distinto para salir de ella porque es lo que “conocemos”, y el miedo a lo desconocido nos paraliza.

 

 

 

FUENTE: www.psicología-estratégica.com

 

 

 

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