EVITAR EL DESGASTE EMOCIONAL DE LOS PADRES

 

 

La frustración que sienten muchos padres cuando su hijo no cumple con sus expectativas hace que se enfaden más y peleen más con los hijos, de manera que la relación con ellos se va deteriorando.

 

 

 

Evitar el desgaste

 

NO

    SI

       

      • Cuando repetimos mil veces las cosas, nos desesperamos y generamos una dependencia por parte de nuestro hijo que no hará nada hasta que se lo hayamos repetido mil veces

       

      • Ajustar nuestra manera de comunicarnos con nuestros hijos, decirle las cosas con claridad y asegurarnos que lo ha entendido bien, si no asume la consigna tomar las medidas oportunas (P.ejem: retirada de un juguete o privilegio)

       

       

      • Cambiar la cantidad por la calidad, si el trabajo y las responsabilidades nos desbordan, no forcemos el mecanismo, no nos sentemos a jugar con nuestro hijo por cumplir y porque hay que dedicarles tiempo

       

      • Cuando estemos con nuestros hijos debemos dedicarle los cinco sentidos, tener una actitud positiva y ganas de pasarlo bien. Si mental o físicamente estamos agotados no daremos lo mejor de nosotros

       

       

      • La falta de tiempo de los padres para sí mismo, también produce desgaste. Ayudamos a los niños en absolutamente todo y no les dejamos desarrollar su autonomía

       

      • Gradualmente debemos ir delegando responsabilidades en ellos, todo aquello que sean capaces de hacer deben de hacerlo (hacer la cama, poner la mesa, sacar la basura, recoger su cuarto, vestirse, asearse….)

       

       

      • Los deberes suele ser un momento de conflicto entre padres e hijos. Es fácil  perder los nervios cuando estamos explicando y ellos no lo entienden. Muchos padres acaban haciendo los deberes y trabajos escolares o estudiando con ellos todas las asignaturas

       

      • Es necesario mantener un equilibrio con el tema del estudio. Otorgarles espacio y tiempo para que puedan ir trabajando. Cuando hagan los deberes, le dejamos solo pero vamos entrando en su habitación para comprobar cómo va y si necesita ayuda. A medida que vaya cogiendo autonomía, menos nos necesitará

       

       

      • Evitar los vínculos de dependencia

       

       

      • Hay que trabajar en crear un vínculo afectivo, que nuestros hijos sepan que estamos ahí para ayudarles, pero no para asumir sus responsabilidades

       

       

       

       

      FUENTE:          “Edúcame bien” de Montse Domènech (psicóloga)

       

       

       

       

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