CÓMO Y CUÁNDO APLICAR LOS CASTIGOS

 

 

La palabra “castigo” tiene connotaciones muy negativas. Esto no significa que los actos incorrectos o imprudentes no tengan consecuencias. De algún modo, los padres deben mostrar a sus hijos que  no están contentos con lo que han hecho.

 

A continuación os proponemos dos maneras de impartir disciplina: el Boicot Emocional y la Retirada de Privilegios.

 

 

 

Boicot emocional

 

 

Consiste en demostrar al niño que estamos decepcionados con su comportamiento y que preferimos no hablar con él hasta que se comporte como sabemos que es capaz de hacerlo

 

 

 

 

 

Retirada de privilegios

 

 

Quitarle algo al niño para que se dé cuenta de que su conducta no va a modificar la nuestra

 

 

 

Con estos dos métodos se enseña disciplina y el cumplimiento de las normas que hemos establecido en la familia. Primero hay que explicarles qué esperamos de ellos y que si no  lo cumplen habrá consecuencias. Además es importante también darles la oportunidad de enmendar sus errores (P. Ejm: limpiar lo que han tirado, recoger el desorden provocado…)

 

Las consecuencias deben impartirse en el mismo momento del acto indeseado, no alargarlo en el tiempo, ya que los niños no entenderán por qué se les está castigando.

 

El castigo físico no es educativo y jamás tiene que ser utilizado. Es únicamente una manera de descarga por parte del progenitor, que ya no aguanta más. Nuestro hijo reacciona más a una mirada, a un tono de voz duro o a la exigencia  y la firmeza que a un azote.

 

 

 

 

FUENTE:          “Edúcame bien” de Montse Domènech (psicóloga)

 

 

 

 

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