GANARSE LA CONFIANZA

 

Ser padre o educador requiere desarrollar nuevas facetas que no conocías y crecer como persona. La confianza es una parte fundamental, se tarda mucho en ganarla y se pierde con facilidad.

Uno de los elementos que influye en la confianza es la comunicación.

 

 

Etapas de la confianza

 

 

A los 7 años

 

Confianza plena

 “Papá es un sabio, todo lo sabe”

 

 

A los 14 años

 

No sé si confiar del todo

“Me parece que mi padre se equivoca en algunas cosas”

 

 

A los 20 años

 

¿Puedo confiar?

“Mi padre está anclado en el pasado, no es de esta época ¿cómo voy a contarle?”

 

 

A los 25 años

 

No confío

“Mi padre está chocheando, mejor ni le cuento”

 

 

A los 30 años

 

Confío en él más que en mi criterio

“No sé si ir a consultar a mi padre este asunto, tal vez el podría aconsejarme”

 

 

A los 45 años

 

Confianza plena

“¡Qué pena que papá no esté, el sabría qué aconsejarme!”

 

 

A los 60 años

 

Confianza plena

“Mi padre era un sabio, lástima haberlo comprendido tan tarde”

 

 

Los hijos confían plenamente en nosotros, somos su referencia. A medida que van creciendo, se dan cuenta que no somos tan perfectos y que ellos tienen sus propios criterios. Por ello, debemos centrarnos desde que son pequeños en mantener su confianza. Llegará un momento en que tengan sus propias ideas y duden de nosotros, pero la base de la confianza puede llegar a estar siempre.

La confianza no consiste en que nos cuenten absolutamente todo, pero para lo importante  sí que deben  saber que somos la fuente a la que deben recurrir.

Si cuando  han cometido un error  hemos usado el castigo o el reproche, en vez del diálogo, si cada vez que han venido a contarnos algo les hemos apartado porque había cosas más importantes que hacer, o si cada vez que han emprendido algo se lo hemos hecho nosotros, porque lo hacemos mejor y más rápido. Esto nos llevará a tener hijos que no hablan, no cuentan y no hacen.

 

 

No confiamos en ellos cuando…..

 

 

  • Preguntamos mil veces si han hecho lo que les habíamos pedido

 

  • Miramos con desconfianza cuando nos dicen que han hecho algo

 

  • A pesar de lo que nos cuentan, vamos a comprobarlo

 

  • Hacemos las cosas por ellos

 

  • Perdemos la paciencia en el momento que están haciendo algo

 

  • No escuchamos en detalle lo que  nos están contando y  ponemos por delante nuestra opinión sin dejarles acabar su explicación

 

  • No les damos tiempo a terminar algo, cuando su ritmo es más lento

 

  • Les decimos frases como “No tienes razón y cuando seas mayor lo entenderás”

 

 

 

 

Mostramos confianza cuando…

 

 

  • Dejamos que hagan cosas para que obtengan sus propios resultados, aunque se equivoquen

 

  • Nos mostramos vulnerables y les contamos cómo nos sentimos, no hemos de dar siempre la imagen de padres perfectos

 

  • No hacemos de detective con cada cosa que hacen

 

  • Preguntamos por su opinión y escuchamos de forma activa

 

  • Demostramos interés por su aportación, aunque no estemos de acuerdo

 

  • Hacerles responsables de pequeñas cosas en casa

 

 

 

 

 

FUENTE: “No seas la agenda de tus hijos y prepáralos para la vida” Noelia López-Cheda

 

 

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