DISCIPLINA Y CARIÑO ¿INCOMPATIBLES?

 

La disciplina es una palabra  que solemos asociarla a una figura autoritaria, sin embargo la disciplina no está reñida con el cariño. Tan nocivo es educar en el autoritarismo como en la sobreprotección.

 

Gracias a los “noes” todos hemos aprendido a vivir en comunidad, a respetarnos los unos a los otros y a distinguir lo que está bien de lo que está mal.

 

 

 

¿Cómo podemos transmitir disciplina desde el cariño?

 

 

 

  1. Los límites son esenciales, los niños estarán más receptivos a aceptarlos si se sienten queridos.

 

  1. El establecimiento de normas debe de ser claro y adaptado a la edad y posibilidades de los niños

 

  1. La disciplina deberá de ir cambiando a medida de que los niños crecen.

 

  1. Deberemos mostrar firmeza en su cumplimiento, pero también dejaremos que gradualmente vayan asumiendo responsabilidades.

 

  1. Dar oportunidad para que los hijos puedan dialogar y negociar las normas de modo que las sientan más suyas (aunque esto no implica que los padres debamos cambiar de opinión).

 

  1. Es importante que exista coherencia entre las normas y límites que establecemos y nuestra actuación como padres. Las normas son para todos.

 

 

 

 

 

FUENTE CONSULTADA:

Dirección General de Familia Consejería de Familia y Asuntos Sociales  Comunidad de Madrid

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