EMOCIONES BÁSICAS: RABIA

 

La rabia es una emoción desagradable que surge de la frustración ante algo que deseamos y no obtenemos, o ante  una injusticia.

Su aparición a veces es gradual y otras de manera súbita. Con sensaciones que van desde una ligera irritabilidad hasta una gran indignación, ira y furia.

La rabia tiene una función  defensiva, se da ante estímulos que el organismo interpreta como amenazantes para su supervivencia o para eliminar factores que se interponen en la satisfacción de un deseo o necesidad.

Sentir rabia en sí no es malo, ya que nos puede permitir poner límites a situaciones abusivas y a las relaciones con otros individuos, respetando nuestra individualidad. El problema viene del modo en que la expresamos.

Cuando nos sentimos enojados, ofendidos o rabiosos, los músculos se tensan, apretamos la mandíbula, cerramos los puños y los niveles de adrenalina y noradrenalina se disparan. El ritmo cardíaco y  la presión sanguínea se aceleran. El cuerpo se llena de  energía y se predispone  a la acción y la agresión. La rabia necesita poder salir, si la reprimimos corremos el riesgo de que cause un daño en nosotros mismos.

Uno de los aspectos positivos de la rabia es el ímpetu que nos impulsa a iniciar y sostener una conducta que nos llevará al cambio deseado, a la mejora de la situación.

 

¿Cómo descargar la energía de la IRA?

 

 

  • Escribir todo lo que pase por nuestra cabeza

 

  • Pintorrejear un papel, agujerearlo o destrozarlo

 

  • Escuchar música cañera

 

  • Salir a la naturaleza

 

  • Escribir palabrotas que quieres decir pero no debes

 

 

 

 

 

FUENTE:   “DIARIO DE LAS EMOCIONES” por Anna Llenas

 

 

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