Aprender a dormir

 

 

 

  • El ambiente es muy importante. La habitación debe tener una temperatura adecuada (17-20ºC) y la ropa de dormir acorde a la estación del año

 

  • Para que aprenda a dormir solo, dejar al bebé en la cuna cuando aparezcan las primeras muestras de cansancio

 

  • Enseñarle la diferencia entre el día (con ruido y luz) y la noche (silencio y oscuridad)

 

  • A partir del tercer o cuarto mes puede ser un buen momento para sacar al bebé de la habitación de los padres, si esto no fuera posible, sería conveniente establecer  un espacio exclusivo del niño en esta habitación mediante algún separador

 

  • Entorno a los seis meses, aparece en algunos niños se resisten a quedarse solos en la habitación a la hora de acostarse, esto puede ser por la angustia que le produce separarse de sus padres, en cuyo caso podemos ofrecerle un juguete o muñeco que asocie al dormir y le proporcione seguridad

 

  • Instaurar una rutina que le anticipe el momento de ir a la cama, la secuencia podría ser por ejemplo: Baños-Cena-Cuento- Cama

 

  • Procurar que siempre sea a la misma hora y de la misma manera

 

  • Antes de ir a dormir, evitar actividades  o juegos que sobreexciten al niño

 

  • Si tiene miedo a la oscuridad, déjale alguna pequeña luz encendida y la puerta abierta o entornada

 

  • Si el niño se despierta llorando, acudir a atenderle, marcando una rutina, por ejemplo: acaricia + susurro + arroparle, evitando en la medida de lo posible levantarle de la cuna. En sucesivos episodios, iremos retrasando progresivamente nuestra intervención.

 

  • Ante la resistencia de irse a la cama, mantener la calma y simplemente seguir con las rutinas establecidas para ir a la cama

 

  • A medida que se hacen mayores, resulta útil emplear alguna técnica de relajación que les ayude a quedarse dormidos

 

  • En situaciones excepcionales como enfermedades, problemas familiares, inicio en escuelas infantiles…nos mostraremos más flexibles y pacientes, dándoles a entender que es algo transitorio y volveremos a las rutinas lo antes posible

 

  • A partir de los dos o tres años, pueden aparecer algunos trastornos del sueño (pesadillas, terrores nocturnos..) generalmente transitorios pero que si persisten conviene consultar al especialista

 

  • Conviene que ambos padres se turnen a la hora de acostarle o atenderle

 

  • Es importante no ceder ante la insistencia del niño a dormir en la cama de los padres, ya que tiende a fijarse en el hábito de sueño del niño

 

  • Siempre es más fácil instaurar un buen hábito que  reeducar uno mal aprendido

 

 

 

 

PESADILLAS

 

 

TERRORES NOCTURNOS

 

El niño se despierta durante la noche y recuerda el contenido del sueño. Sensación de miedo

 

Episodios bruscos, precedido por gritos de angustia.  Movimientos agitados del cuerpo. Resulta muy difícil despertarle. No recordará nada

 

 

Durante la pesadilla no suele aparecer movimiento ni vocalizaciones, más que al final de la pesadilla

 

 

Puede aparecer verbalizaciones  y una intensa actividad autonómica

 

Inicio entre los 3 y 6 años

 

 

Inicio entre los 4 y 12 años

 

En ambos casos suele remitir a medida que el niño se hace mayor sin necesidad de tratamiento farmacológico

 

 

 

 

 

 

 

 

FUENTE CONSULTADA:

Dirección General de Familia Consejería de Familia y Asuntos Sociales  Comunidad de Madrid

 

CONTACTO:

 

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