LAS RABIETAS

 

 

 

El objetivo de toda rabieta es llamar la atención. Debemos enseñarles que ésta es una conducta inadecuada, que no conduce a nada. Y por ello, la forma más rápida de modificar este comportamiento es ignorarlo. Así aprenderá que las rabietas no son eficaces y poco a poco las usará con menos frecuencia.

 

En el momento álgido de la rabieta, no es posible razonar con los niños, debemos mantenernos firmes y esperar a que se calme para hablar tranquilamente con ellos y explicarles que hay otras formas de pedir las cosas.

 

Los padres somos el modelo de conducta para nuestros hijos. No podemos pedirle que controlen sus emociones, cuando nosotros mismos somos incapaces de conseguirlo.

 

Consejos útiles para reducir el número de rabietas

 

  • Apártese del lugar donde se está produciendo la rabieta

 

  • Ni siquiera lo mire

 

  • También puede llevarle a otra habitación y sentarle en una silla hasta que se calme

 

  • Espere a que el llanto disminuya para recordarle que cuando termine de llorar podréis hablar de la situación que lo ha provocado

 

  • Una vez finalizada la rabieta, recibirle como si nada hubiera pasado, dándole la oportunidad de ser amigos de nuevo

 

  • Recuerde siempre que la rabieta es una herramienta que ellos utilizan para conseguir lo que desean, no ceda ni una sola vez, porque sino el niño no tendrá un referente claro de respuesta

 

  • Anticípese a las rabietas, avisando al niño de que va a ocurrir lo que sabe que le molesta

 

  • Dígale que estén donde estén el “NO” seguirá siendo un “NO”

 

  • Si las rabietas no se corrigen en edades tempranas, permanecerán cuando sean mayores y cada vez será más difícil eliminarlas

 

 

 

 

 

 

 

 

FUENTE CONSULTADA:

Dirección General de Familia Consejería de Familia y Asuntos Sociales  Comunidad de Madrid

CONTACTO:

 

quepadres@quepadres.es