¡ MAMÁ QUIERO ESO !

 

 

Vivimos en una sociedad en la que hay un bombardeo constante de  publicidad. Los niños perciben que es muy fácil conseguir cualquier objeto sin esfuerzo y que el dinero es ilimitado. Los menores son un reclamo publicitario. Llegan incluso a influir en la decisión de compra de la familia.

 

Esto se une al sentimiento de culpabilidad que sienten los padres por no poder dedicar a sus hijos todo el tiempo que les gustaría y caen fácilmente en la trampa de compensarles con juguetes y obsequios.

 

 

 

 

¿Pero cómo podemos hacer frente a esto?

 

 

  1. Enseñarle a distinguir entre las necesidades y los caprichos

 

  1.  Inculcar hábitos saludables: las chuches son de consumo ocasional

 

  1. Ahorrar para conseguir lo que se desea les ayudará a valorar el objeto

 

  1. Hacerle ver el valor del dinero mediante tareas que puedan ser motivo de remuneración (P. EJm: Lavar el coche). Hay otras tareas domésticas (poner la mesa, bajar la basura...) que por el mero hecho de pertenecer a la familia deben de hacerse

 

  1. Fomentar que el niño no se quede con lo primero que ve, ayúdale a buscar información, comparar y decidir
  2. Muéstrale los trucos publicitarios que se utilizan para vender más

 

  1. Educar en la austeridad y enseñando a ser consumidores responsables

 

  1. El afecto de los amigos no pasa por las pertenencias que se tienen, sino por el comportamiento que tengamos con ellos

 

  1. No es conveniente recompensar comprando algo si se come toda la comida o hace sus deberes

 

  1. Los padres debemos dar ejemplo de lo que enseñamos, de nada sirve decirles que uno no puede darse todos los caprichos que quiera, si luego somos los primeros en comprar cosas por impulso

 

 

 

 

 

 

 

FUENTE CONSULTADA:

Dirección General de Familia Consejería de Familia y Asuntos Sociales  Comunidad de Madrid

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